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¿Cómo pedirle perdón a tu hijo?

Todos cometemos errores con nuestros hijos. Tal vez decimos o hacemos cosas hirientes en un momento de rabia, de las cuales nos arrepentimos inmediatamente. Una disculpa genuina tiene un gran poder para enmendar estos errores. Una disculpa sincera mejorará las cosas y te dará la sensibilidad para ayudarte a evitar un futuro conflicto. Cuando le pides perdón a un niño, le muestras tu disposición a aceptar responsabilidad por tus acciones. También le enseñas a tu hijo el poder del perdón.

Reconoce que has cometido un error

Acepta esta responsabilidad, o el beneficio de la disculpa se perderá. El pedido de disculpas debe ser genuino. Recuerda que los niños son muy perceptivos y sabrán cuando no eres sincero.

Mantén la calma

Si estás demasiado enojado para pensar con claridad, dile a tu hijo que necesitas pasar un tiempo a solar antes de continuar la conversación. Piensa en lo que ocurrió y por qué. Evalúa tus sentimientos pensando en cómo le describirías lo ocurrido a un amigo adulto.

Pide perdón de una forma simple y directa

Expresa tu pesar o tristeza por el dolor que le has causado. Pide disculpas por tu comportamiento, no por lo que eres. Puedes decir, “lamento haber perdido los estribos y haberte llamado haragán e inútil”. Eso es más efectivo que decir “lamento ser un padre tan impaciente e insensible”.

No justifiques tu comportamiento culpando a tu hijo

Decirle “si no llegaras siempre tan tarde, yo no me habría enojado tanto”, solo transfiere la culpa a tu hijo y disminuye la efectividad de la disculpa. Decir “lo siento… pero” suena acusatorio y no sirve como disculpa. Guarda la discusión del problema de fondo (por ejemplo, llegó tarde a la escuela otra vez por acostarse muy tarde anoche) para otro momento.

¿Cómo pude haber actuado mejor?

Pregúntate a ti mismo y pregúntale a tu hijo cómo podrías haber actuado mejor. Pregúntale cómo podrían haber evitado el problema. Revisen entre ambos su comportamiento y piensen en cómo podrían manejar problemas similares en el futuro. Asegúrate de pedir perdón. Decirle “me equivoqué, ¿me disculpas?” refuerza tus sentimientos de pesar y le ayuda a tu hijo a comprender el poder del perdón.

Aclara que no eres perfecto

Recuerda que no eres perfecto y que vas a cometer errores. Lo importante es aceptar tu error y seguir adelante. Recuerda todas las cosas buenas que has hecho como padre, y ten presente que esta disculpa auténtica es ahora una de ellas.

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